viernes, 14 de agosto de 2009

Flashback: Loco por tus huesos (Capítulo XXXII)


Ingresado de urgencia en el Hospital General de Ciudad Centro, Pedro Arteaga compone en su mente, visualizando incluso los pentagramas mientras se le reanima y practica una transfusión, la mejor pieza musical de su vida. Pero el espíritu de una muchacha en coma dentro del mismo hospital le arrebata las hojas, por lo cual el Pedro inmaterial la persigue por varios mundos etéreos.

En uno de ellos ambos atraviesan brevemente la estancia del Castillo de Mármol donde Pamela ha intentado sin éxito dejar sin sentido al Andrógino mediante un golpe de candelabro. En lugar de tomar represalias, el Andrógino se queda mirando el suelo de baldosas celestes con borde dorado, donde las gotas de sangre manando de su herida forman la imagen de un águila que picotea un corazón.

Mientras, en el calabozo, Ops, pese a haber logrado franquear en estado líquido la puerta de hierro frío del calabozo, experimenta dificulatades para recuperar la solidez, pese a los esfuerzos mentales de Takeshi, y algunas ratas audaces comienzan a bebérselo.

Una extraña connivencia entre Vera y Bungle les hace permanecer en el sótano del Doctor Misterio, o tal vez la influencia del vengativo vudú opera aún sobre Vera y no le conviene abandonar a tan intrigante personaje.

Llegada la mañana, Boris recibe en su calabozo la noticia de que alguien ha pagado su fianza y podrá disfrutar de 24 horas de libertad antes de su interrogatorio definitivo (procedimiento policial imaginario, huelga aclarar). Esperando a su fiel Vernon, Boris se topa a la salida con Bertrand, su padre, y con Franz von Waldberg.

(Continuará)

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